45–50 kmDistancia hasta el faro
55–65 minConducción por trayecto
6–8 hExcursión completa
5Observatorios públicos

El sur de Cabo de Gata muestra una cara muy distinta del parque a las calas que rodean La Isleta del Moro. En un solo día se pueden conocer unas salinas todavía activas, observar flamencos y limícolas, pasear por una playa casi intacta, acercarse a la historia de la comunidad salinera y terminar frente al relieve volcánico del Arrecife de las Sirenas.

Excursión desde La Isleta del Moro: itinerario

La jornada comienza en La Isleta del Moro, un pequeño pueblo pesquero de casas blancas, barcas varadas y dos ensenadas protegidas por roca oscura. A primera hora conserva una calma especial. Si todavía no conoces el pueblo, puedes combinar esta salida con nuestra guía de La Isleta del Moro.

Casas blancas y calas de La Isleta del Moro vistas desde el mirador
La Isleta del Moro, punto de partida de la excursión. Foto: José Juan Sánchez, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; recorte y reducción.

Los Escullos es una primera parada opcional, sobre todo para ver el Castillo de San Felipe y la duna fósil. Después hay que alejarse del litoral. No existe una carretera costera continua para coches entre La Isleta y el faro: los acantilados, las calas y las zonas protegidas interrumpen la costa. La ruta pasa por el entorno de El Pozo de los Frailes y atraviesa el interior en dirección a San Miguel de Cabo de Gata. Solo allí se recupera la carretera costera AL-3115.

  1. La Isleta del Moro: salida después del desayuno.
  2. Los Escullos: parada paisajística opcional de 15–30 minutos.
  3. Interior del parque: trayecto hacia San Miguel de Cabo de Gata.
  4. Salinas de Cabo de Gata: observatorios y parada principal.
  5. Iglesia de las Salinas: memoria de la comunidad salinera.
  6. Playa de las Salinas: breve paseo junto al Mediterráneo.
  7. La Almadraba de Monteleva y La Fabriquilla: pequeños núcleos costeros.
  8. Faro de Cabo de Gata: subida por la ladera volcánica.
  9. Mirador de las Sirenas: final frente al arrecife.
Tiempos realistas: desde La Isleta hasta el faro, por las carreteras interiores, hay aproximadamente 45–50 km y entre 55 y 65 minutos de conducción sin paradas. La ida y vuelta suma cerca de 2 horas al volante. Para visitar todos los puntos con calma, dedicar 30–45 minutos a los observatorios y hacer un paseo, conviene reservar 6–8 horas. Una versión rápida con salinas, iglesia y faro puede ocupar 3–4 horas, aunque coincidirá con una luz más dura si se realiza al mediodía.
Mapa estático de carreteras del sur de Cabo de Gata con las paradas de la ruta desde La Isleta del Moro 1 2 3 4 5–6 7 8–9

Mapa estático orientativo. Base: Esri World Street Map; fuentes: Esri, HERE, Garmin, USGS, OpenStreetMap y la comunidad GIS. Los números corresponden al itinerario; los puntos 5–6 y 8–9 comparten marcador porque los lugares de cada pareja están uno junto al otro. Comprueba la navegación y la señalización el día de la visita. Abrir la ruta en Google Maps.

Salinas de Cabo de Gata: agua, sal e historia

Las salinas ocupan una llanura litoral separada del Mediterráneo por una barrera arenosa. La laguna natural se formó durante el Cuaternario y, durante siglos, las personas la adaptaron para aprovechar el sol, el viento y pequeños desniveles en la producción de sal. El conjunto paisajístico ronda las 400 hectáreas, mientras que la ficha oficial del humedal protegido delimita 300. Son las últimas salinas de la provincia de Almería que mantienen producción industrial.

El proceso empieza al introducir agua marina en una red de canales y estanques. En las balsas evaporadoras, calentadoras, concentradoras y cristalizadoras el agua pierde volumen poco a poco. El sol y el viento aceleran la evaporación, aumenta la salinidad y distintos minerales precipitan en una secuencia determinada. En las balsas finales, más someras y concentradas, cristaliza sobre todo el cloruro sódico.

Ese gradiente explica parte del color. Algunas láminas son azul acero; otras, verdes, lilas o rosadas. La apariencia depende de la profundidad, la luz, las partículas suspendidas y los organismos capaces de vivir en salinidades extremas, entre ellos microalgas y microorganismos halófilos con pigmentos intensos. El rosa no es un tinte ni una característica permanente: aparece bajo ciertas condiciones y puede variar de una semana a otra.

Panorámica de las Salinas de Cabo de Gata, sus estanques y las montañas
Panorámica de las salinas, La Fabriquilla y La Almadraba de Monteleva. Foto: Acanas, Wikimedia Commons, CC BY 4.0; tamaño modificado.

La intervención humana creó, además, un mosaico ecológico valioso. Los evaporadores más profundos sirven a patos, garzas y flamencos; las orillas fangosas atraen limícolas; los diques y pequeños islotes ofrecen reposo o áreas de cría. Aquí producción y conservación están estrechamente ligadas: mantener la circulación del agua y la actividad salinera ayuda a conservar el humedal.

Las salinas son también una estación en la ruta migratoria entre Europa y África. En primavera permiten descansar tras cruzar el Mediterráneo; en otoño, antes del viaje hacia el sur. La carretera ofrece una sección casi perfecta del paisaje: mar y playa a un lado, estanques geométricos al otro y, al fondo, las montañas volcánicas.

Flamencos en Cabo de Gata: dónde y cuándo buscarlos

Los observatorios de aves

En las Salinas de Cabo de Gata vive el flamenco común o rosado (Phoenicopterus roseus). La observación debe hacerse desde los observatorios de aves y senderos autorizados, sin acceder a los estanques. La red oficial cuenta con cinco observatorios. A varios se llega andando desde lugares de parada junto a la AL-3115; las fichas sitúan los primeros accesos entre los kilómetros 15 y 17. El observatorio 5 se alcanza desde una pista en el cruce de La Fabriquilla, bordeando las salinas aproximadamente 2,2 km.

En agosto de 2026 concluyó una primera fase de restauración que mejoró los cinco observatorios, 10,8 km de vallado y la señalización panorámica. Se anunció una segunda fase a partir de octubre de 2026, por lo que algún acceso puede cambiar temporalmente. Hay que seguir la señalización vigente, evitar viales de trabajo y no franquear cierres. Para aparcar, utiliza únicamente bahías y espacios indicados; su disponibilidad depende de las obras, la temporada y la afluencia.

Flamencos a distancia en los estanques someros de Cabo de Gata
Los flamencos pueden permanecer lejos del observatorio: unos prismáticos marcan la diferencia. Imagen ilustrativa tomada en Cabo de Gata: Benreis, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0; tamaño modificado.

¿Hay flamencos todo el año?

La ficha oficial del observatorio 1 confirma la presencia del flamenco durante todo el año, pero no una cantidad fija. El nivel del agua, la salinidad, el alimento disponible, el estado de otros humedales y los movimientos migratorios influyen en el número de aves y en el estanque elegido. La migración de primavera y otoño aumenta el movimiento general, pero ni siquiera entonces se puede garantizar un gran grupo junto al observatorio. Conviene entender el avistamiento como una posibilidad natural, no como un espectáculo programado.

Por qué son rosados y cómo se alimentan

El color procede de carotenoides presentes en algas y pequeños animales que se alimentan de ellas. El organismo del flamenco procesa esos pigmentos y los deposita en las plumas en crecimiento. Para comer, el ave baja la cabeza, coloca el pico curvado casi al revés y bombea agua con la lengua. Unas laminillas en forma de peine expulsan el agua y retienen crustáceos diminutos, larvas, semillas y algas.

Observar y fotografiar sin molestar

  • La mañana y el final de la tarde ofrecen luz más suave y temperaturas más llevaderas.
  • Unos prismáticos de 8× o 10× son muy útiles; para fotografía, un teleobjetivo supera ampliamente al zoom digital del móvil.
  • Cuenta con que las aves estarán lejos. Esa distancia es parte de su protección.
  • Habla bajo, silencia el equipo y comparte las ventanas del observatorio.
  • No entres en los diques ni entre balsas, no cruces vallas y no intentes acercarte al grupo. El uso de dron está sujeto a regulación y no debe improvisarse en un espacio protegido.

Más allá del flamenco: guía rápida de aves

Cigüeñuela común

Himantopus himantopus destaca por las larguísimas patas rojas, el pico recto y fino y el plumaje blanco y negro. Camina por aguas someras para capturar pequeños invertebrados.

Avoceta común

Recurvirostra avosetta también es blanca y negra, pero su pico se curva hacia arriba. Lo barre de lado a lado en el agua poco profunda para localizar alimento.

Chorlitejos y correlimos

Estas pequeñas limícolas recorren con rapidez bordes y zonas fangosas. Identificarlas exige fijarse en tamaño, patas, pico y época; una guía de campo ayuda mucho.

Garzas, gaviotas y patos

Las balsas profundas acogen garzas y anátidas, mientras varias gaviotas descansan en los diques. Las especies y sus números cambian según estación y agua disponible.

En el humedal se han registrado más de 80 especies de aves. Su variedad y abundancia cambian con la estación, el nivel del agua y el alimento disponible, de modo que cada visita puede ser diferente.

Iglesia de las Salinas: entre el mar y las balsas

La Iglesia de las Salinas, también llamada Iglesia de la Almadraba, fue levantada en 1907 por iniciativa de los propietarios de la explotación para atender a las familias de trabajadores del poblado. Su campanario cuadrado y esbelto domina una llanura casi horizontal. El edificio es sobrio, con detalles historicistas, una nave alta y un pórtico reconocible. Se construyó sobre una plataforma que ayudaba a protegerlo del agua y la arena.

El templo recuerda que la salina era una comunidad, no solo una fábrica al aire libre: había viviendas, instalaciones técnicas, vida religiosa y relación con la pesca de La Almadraba. Con el declive del poblado, el edificio se deterioró. La última misa antes del cierre se celebró en 2004; después, la ruina y varios episodios de vandalismo hicieron urgente la intervención. Tras años de reivindicación vecinal y acuerdos institucionales, la restauración terminó y el templo reabrió el 23 de septiembre de 2012.

Iglesia de las Salinas blanca con su alto campanario en la llanura litoral
Iglesia de las Salinas desde la vegetación baja. Foto: Juanjocas5, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; tamaño modificado.

Su posición junto a la carretera, con el Mediterráneo a un lado y las salinas al otro, la ha convertido en uno de los motivos fotográficos de Cabo de Gata. Merece la pena rodearla y buscar el perfil de la torre contra las montañas. No conviene, en cambio, organizar el día en función de entrar: no se publican horarios interiores regulares y la apertura puede depender de actos, temporada u organización local.

Playa de las Salinas, La Almadraba y La Fabriquilla

La Playa de las Salinas acompaña el humedal durante varios kilómetros. Es extensa, abierta y carece de la urbanización densa propia de un gran destino vacacional. Un paseo breve permite entender el contraste: mar y horizonte por un lado; al otro de la carretera, agua somera y montañas secas. Reserva 20–40 minutos, siempre que el viento lo permita. El levante o el poniente pueden levantar arena y cambiar mucho la sensación térmica.

Atardecer sobre la playa abierta de las Salinas de Cabo de Gata
La amplitud de Playa de las Salinas al atardecer. Foto: Eduardo Milla, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; tamaño modificado.

La Almadraba de Monteleva creció ligada al trabajo salinero y al mar; su propio nombre evoca antiguas artes pesqueras. Más adelante, La Fabriquilla es un núcleo mínimo al final de la playa y la puerta natural hacia el faro. Los servicios pueden ser estacionales, de modo que conviene llevar agua y algo de comida desde La Isleta o comprarlo antes en una localidad mayor.

Faro de Cabo de Gata y Mirador de las Sirenas

Después de La Fabriquilla, la carretera se estrecha y asciende por la ladera volcánica. Entre curvas aparecen la playa, la salina y un litoral cada vez más mineral. Hay que circular despacio por los ciclistas, peatones y ráfagas de viento. No te detengas en el arcén salvo donde esté expresamente permitido.

El Faro de Cabo de Gata se construyó en 1863 sobre los restos de la batería defensiva de San Francisco de Paula, del siglo XVIII. Advertía de un tramo de costa peligroso y de la somera Laja del Cabo, relacionada con numerosos naufragios, y continúa cumpliendo una función de navegación. Desde el entorno se abren panoramas del Mediterráneo, los acantilados y rocas que pasan del ocre al negro.

Faro de Cabo de Gata sobre un promontorio rocoso junto al Mediterráneo
El faro al final del promontorio volcánico. Foto: Elenaguiadealmeria, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; tamaño modificado.

Junto al faro, el Mirador de las Sirenas domina el Arrecife de las Sirenas. Sus agujas son el resto de una antigua chimenea volcánica expuesta por la erosión y parcialmente sumergida. La explicación oficial relaciona probablemente el nombre con la antigua presencia de focas monje, llamadas por los pescadores “sirenas” o “lobos marinos”. Las sirenas mitológicas pertenecen a la leyenda; la presencia de este mamífero en la costa hasta mediados del siglo XX cuenta con base histórica.

Agujas volcánicas del Arrecife de las Sirenas en agua turquesa
Arrecife de las Sirenas, resto de una antigua chimenea volcánica. Foto: Rubén CD, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; tamaño modificado.

Información práctica

¿Cuánto tiempo?

Para las salinas y un observatorio reserva 30–45 minutos. Para la ruta completa calcula 6–8 horas; la conducción de ida y vuelta suma aproximadamente 2 horas.

¿Cómo llegar?

Desde La Isleta cruza el interior hacia San Miguel y toma la AL-3115 junto a las salinas, La Fabriquilla y el faro. No sigas indicaciones hacia pistas costeras cerradas.

¿Dónde aparcar?

Usa únicamente apartaderos y zonas señalizadas junto a observatorios, iglesia, núcleos y final de carretera. La capacidad puede cambiar; en temporada alta conviene madrugar.

¿Cuándo ir?

Otoño, invierno y primavera aportan temperaturas suaves. En verano evita el centro del día. Amanecer y tarde ofrecen mejor luz; consulta siempre viento y avisos meteorológicos.

¿Qué llevar?

Prismáticos, cámara y teleobjetivo, agua, gorra, protección solar, gafas y calzado cómodo. Una capa ligera cortaviento resulta útil incluso con sol.

¿Con niños?

Las aves, los colores y el faro suelen interesarles. Hace falta vigilancia especial junto a la carretera, los acantilados y los desniveles, y nunca deben cruzar vallados.

¿Hay entrada?

Las fichas oficiales no indican pago para observatorios públicos, playa o miradores. Las visitas guiadas al interior de la explotación son una actividad separada y pueden exigir reserva y tarifa.

¿Cómo proteger el lugar?

Permanece en recorridos autorizados, guarda silencio, no alimentes animales, retira tus residuos y respeta cierres temporales. La distancia protege a las aves.

Acceso actualizado: información comprobada el 17 de octubre de 2026. Como las salinas han estado en restauración, consulta la Ventana del Visitante antes de salir y obedece la señalización sobre el terreno.

Más excursiones desde La Isleta

Para seguir con la geología y la historia industrial, visita nuestra guía de las minas de oro de Rodalquilar. Si prefieres un día sin coche, puedes caminar por los acantilados hasta Los Escullos. El Cortijo del Fraile ofrece otra mirada al interior rural del parque.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se pueden ver flamencos cerca de Almería?
En las Salinas de Cabo de Gata, desde la red de cinco observatorios públicos situada junto a la AL-3115.
¿Hay flamencos en Cabo de Gata todo el año?
Sí, están presentes todo el año, aunque el número y la ubicación varían con el agua, el alimento y los movimientos estacionales.
¿Hace falta llevar prismáticos?
No son obligatorios, pero sí muy recomendables, porque las aves suelen permanecer lejos de los observatorios.
¿Se pueden visitar las salinas sin guía?
Sí, desde observatorios y senderos públicos. El recinto productivo y los diques interiores tienen acceso distinto y no forman parte de la visita libre.
¿Cuánto dura la excursión desde La Isleta hasta el faro?
El trayecto directo tarda unos 55–65 minutos por sentido. Una jornada completa con paradas necesita entre 6 y 8 horas.
¿Merece la pena en otoño o invierno?
Sí. Hay temperaturas más agradables, luz suave y cambios estacionales en las aves; comprueba antes el viento y la previsión.
¿Se puede parar junto a la Iglesia de las Salinas?
Existen lugares de estacionamiento en el entorno, pero utiliza solo los señalizados y no cuentes con encontrar hueco en horas punta.

Un sur de Cabo de Gata que va más allá de la playa

La ruta une tres capas del parque. La primera es natural: un humedal en la vía migratoria, flamencos y decenas de aves. La segunda es humana: siglos de producción de sal y una comunidad recordada por sus poblados y su iglesia. La tercera es geológica: montañas desnudas, una chimenea volcánica convertida en arrecife y acantilados que caen al Mediterráneo. Por eso el extremo sur funciona como una excursión completa y no solo como un añadido a un día de playa.

Fuentes y planificación